La Semana Santa es una época que conmemora los últimos días de Jesús,  es por ello que se presenta como una oportunidad de oro para reflexionar sobre la necesidad de la paz.

En esta época revivimos el sufrimiento que vivió Jesús, quien con su ejemplo nos muestra el valor de amar a nuestro prójimo, incluso aquellos que nos han hecho daño.

El dolor nos consume, puede invadirnos en un momento determinado, sin embargo, transformar esa emoción es fundamental para seguir con nuestra vida.

Si la rabia se apodera de ti, se transforma en malestar, en posibles enfermedades, en problemas más allá del resto de tus afecciones.

Reconectarnos con el amor

Es fácil amar a la gente que nos rodea y que han sido generosos contigo, sin embargo, vaciarse de amor también suele ser una opción cuando la rabia aparece.

Reconectarse con el amor, sentir paz, estar tranquilos con las decisiones que se toman es una meta que debemos tener presente en estas fechas.

La paz comienza con el amor propio, cuando te amas a ti mismo es fácil perdonar y dejar de lado las emociones toxicas.

Jesús dijo: “perdónalos que no saben lo que hacen” y de este modo canceló todo malestar hacia aquellos que le hicieron daño.

Jesús es un ejemplo de compasión, sabiduría y bondad y aunque quizás no estamos preparados para seguir su ejemplo al 100%, al menos podemos tomar en cuenta su posición para convertir sus acciones en nuestro norte.

Llegar a la compasión, alimentar la fe y mantenerse en el camino de la sanación es posible hacerlo en esta época del año.

Usa tu tiempo libre para armonizar con el universo.